Me ha llamado la atención el hecho de poder incorporar la impresión 3D en el mundo culinario. Tengo asimilado que, dentro de unos años, habrá una impresora 3D en casa, aunque para ello espero que reduzcan bastante el tamaño de las mismas o hagan apartamentos más grandes, pero lo que nunca me había imaginado era el llegar a tener una impresora 3D en la cocina.

Resulta curioso leer el rechazo que tuvo el tetrabrik y las ensaladas preparadas, dos cosas que hoy en día nos parecen normales al estar completamente integradas en nuestra forma de vida, pero que cuando surgieron provocaron bastante escepticismo entre la gente.

Es de destacar que el hecho de tener una impresora 3D en la cocina no implicará la automatización de todo el proceso de realización de un plato. En primer lugar, para poder imprimirlo primero se habrá tenido que ser creativo y diseñar lo que queremos imprimir. Además, en muchos de los casos, la impresión 3d será sólo una parte de la realización del plato, añadiendo luego otros detalles e ingredientes de la forma tradicional.

Pese a todo, no me gusta que se pierda ese carácter artesanal que siempre ha tenido la preparación de la comida, el poder hacer la masa para un pastel tú mismo y poder darle la forma que quieras. El resultado no será tan perfecto como si lo hace una impresora pero tendrá algo de ti de lo que carecerá la misma masa impresa pese a que la forma de flor, o de cualquier cosa que se te pueda ocurrir, que se le haya dado sea perfecta. 

Source: Externe

En cuanto a la  práctica educativa, es una herramienta muy importante en las escuelas de cocina pero que dudo mucho que llegue a otros centros educativos. Si por el contrario se llegase a disponer de este tipo de impresoras en los centros educativos, nos sería posible el llevar a cabo recetas de cocina cuando estudiamos el vocabulario de alimentos o el uso del imperativo en un idioma extranjero. Se acabaría la excusa de "no se puede realizar en el centro porque es peligroso para el alumnado porque se pueden quemar" aunque, por desgracia, seguro que encontrarían otra excusa. 

Ya existen impresora 3D de comida en el mercado como la llamada Foodini, con sede en Barcelona y creada en Iberoamérica. En el siguiente enlace, podéis leer una entrevista con Lynette Kucsma Confundadora y CMO de Natural Machines sobre cómo funciona dicha impresora y sobre lo que se espera de la impresión 3D en el ámbito gastronómico.

Startup del mes: Natural Machines y la impresora 3D de comida más conocida del mercado

Natural Machines es una de las empresas más conocidas de la industria 3D por crear Foodini una de las impresoras 3D de comida más reconocidas del mercado que apuesta por comer más saludable y con productos frescos. Con sede en Barcelona, ...

https://www.3dnatives.com

 Así mismo, aquí podéis leer cómo surgió el reto de crear una impresora 3d para hacer tortitas. 

Panqueques impresos en 3D en forma de torre Eiffel - Impresoras 3D

La PancakeBot es una impresora 3D de alimentos que se ha puesto de largo durante uno de los eventos Maker Faire celebrados en Estados Unidos y que, como su nombre indica, tiene capacidad de imprimir las típicas tortitas llamadas panqueques en cualquier forma, como una torre Eiffel, y mucho más.

http://imprimalia3d.com



 El artículo que dió origen a esta entrada  y a la búsqueda, o el encuentro por hazar, de más documentación al respecto es el siguiente:

Impresoras 3D de alimentos, una visión de futuro

La impresión de alimentos en 3D es una incógnita que genera en estos momentos opiniones encontradas. Sin embargo, no hay duda de que estamos viviendo un cambio de paradigma basado en la tecnología. Para adaptarnos a él será necesario también modificar nuestro pensamiento.

http://www.ainia.es